--Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.
¿No decís vosotros: "Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega"? Yo
os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos
para la siega. Y el que siega recibe salario y recoge fruto para vida
eterna, para que el que siembra se goce juntamente con el que siega. En
esto es verdadero el dicho: "Uno es el que siembra y otro es el que siega".
Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron y
vosotros habéis entrado en sus labores.
Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra
de la mujer, que daba testimonio diciendo: «Me dijo todo lo que he hecho».
Se necesitan segadores
Hay recompensas
para los segadores en esta cosecha
Por Favor, deja un mensaje breve de
tu visita - rruiz@libh.org